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•Los Aneurismas Cerebrales

Los Aneurismas Cerebrales o Aneurismas Encefálicos son malformaciones de las arterias del cerebro que pueden producir graves hemorragias...

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Aneurismas Cerebrales

Los aneurismas encefálicos o aneurismas cerebrales son un tipo de malformación de las arterias cerebrales consistentes en una dilatación o ensanchamiento en forma de saco o globo, con paredes anormales y débiles, que pueden romperse y producir una hemorragia cerebral con muy graves consecuencias, catastróficas y a veces  fatales.

¿Por qué se producen aneurismas en el cerebro?

No tenemos en la actualidad claridad absoluta sobre el origen de estas malformaciones. Existen probablemente características congénitas o de nacimiento que predisponen al crecimiento de los aneurismas por debilidad en ciertas zonas de la pared de las arterias; sin embargo también es posible que estos aneurismas estén ya presentes desde el nacimiento o que se formen completamente durante el crecimiento y desarrollo del cerebro. Los aneurismas suelen ubicarse en determinadas posiciones de las arterias, en general en la división de una arteria grande en 2 más pequeñas, lo cual supone razones asociadas al flujo de la sangre y al grosor de la pared en esos sectores como factores favorecedores de la generación y el crecimiento de los aneurismas. En otros aneurismas, mucho menos frecuentes, pueden encontrarse causales (aneurismas producto de infecciones, traumatismos y otros), pero no serán abordados en este artículo pos su baja frecuencia relativa.




¿Quiénes pueden tener aneurismas en el cerebro?

Cualquier persona puede tener un aneurisma cerebral. Se estima que no menos del 2% de todas las personas, aunque no tengan ningún síntoma, son portadoras de aneurismas. Por lo tanto, es una condición sumamente frecuente que raramente se logra detectar sin que dé síntomas graves secundarios a su rotura.
Existe cierta asociación familiar, o sea, existen estudios donde se demuestra que entre el 20% y el 40% de las personas con aneurismas cerebrales conocidos tendrán algún familiar también con aneurismas cerebrales, por lo que la recomendación es consultar a un especialista para todos aquellos familiares de un paciente con aneurisma cerebral, sobre todo si se tarta de un aneurisma que se ha roto (que ha sangrado) y de aneurismas múltiples en una misma persona. Sin embargo, la mayoría de los pacientes portadores de aneurismas no tienen antecedentes familiares ni personales de estas malformaciones.

¿Qué molestias o síntomas producen los aneurismas cerebrales?

Lamentablemente, los síntomas más frecuentes se producen sólo cuando estos aneurismas se rompen, salvo algunas excepciones. Cuando esto ocurre, estamos frente a un cuadro de hemorragia cerebral (llamada hemorragia subaracnoídea), que es sangre ubicada alrededor del cerebro y que genera un cuadro de dolor de cabeza de enorme intensidad (se dice que es “el dolor de cabeza más fuerte de la vida”), con vómitos, irritación de las meninges (rigidez de la nuca) y compromiso de conciencia. El cuadro es tan grave que una parte importante de los pacientes con un aneurisma cerebral roto fallece inmediatamente producto de la hemorragia (15-20%) sin siquiera alcanzar a recibir atención médica de urgencia. Otros casos pueden ser menos sintomáticos y no aparecer inicialmente como se ha descrito, no obstante revisten la misma gravedad.




Angiografía digital que muestra un aneurisma cerebral “gigante” delsegmento oftálmico.



¿Cómo se puede diagnosticar un aneurisma que aún no se ha roto?

Cuando se realiza un escáner o una resonancia magnética cerebral  y aparecen imágenes sospechosas de una malformación aneurismática, el especialista deberá decidir qué examen solicitar a continuación para certificar el diagnóstico y para planificar el tratamiento más adecuado. Estos exámenes pueden ser: una angiografía convencional (examen invasivo mediante punción de una arteria en la ingle); un escáner o una resonancia magnética con técnica angiográfica. Existen ventajas y desventajas en cada uno de ellos, por lo que el especialista determinará, según las características del aneurisma que se sospecha y las características del paciente, cuál examen es el ideal en cada caso. Lo óptimo es la situación donde se diagnostica un aneurisma que no se ha roto, ya que permite planificar un tratamiento cuidadosamente para obtener los mejores resultados, de manera que cuando se encuentra por “hallazgo” un aneurisma cerebral en un examen pedido a veces por otras razones (dolores de cabeza, golpes en la cabeza, etc.), éste no debe ser pasado por alto y se debe investigar y tratar  completamente.
                
¿Cómo se puede diagnosticar un aneurisma cerebral que se ha roto?

Cuando un aneurisma se ha roto, en general el diagnóstico se realiza en el Servicio de Urgencia (donde acude el paciente tras la hemorragia) mediante un escáner cerebral donde se puede observar la imagen típica producida por este especial tipo de hemorragia cerebral. Algunas veces el sangrado no logra verse en el escáner y debe realizarse una punción lumbar (extracción de una muestra de líquido céfalo raquídeo a nivel de la columna) para llegar al diagnóstico, ya que ahí se podrá ver la sangre de la hemorragia. Luego, para determinar con exactitud el lugar donde está el aneurisma y sus características de tamaño y forma, se deberá realizar una angiografía cerebral convencional, un escáner (angio-TAC) o resonancia con técnica angiográfica (angio-RNM) dependiendo de cada caso. Estos exámenes permiten además determinar el tipo de tratamiento que se debe realizar en cada tipo de aneurisma y para cada paciente.

¿Cómo se pueden tratar los aneurismas cerebrales?


Los tratamientos existentes para los aneurismas buscan sacar al aneurisma (excluirlo) de la circulación sanguínea, o sea, que este globo arterial no se llene más con sangre. Existen 2 modalidades principales de tratamiento:

La primera es la microcirugía, que mediante una neurocirugía convencional va a excluir el aneurisma con un miniclip de titanio que se instala en el cuello del aneurisma, con lo que el riesgo de que este aneurisma sangre o vuelva a sangrar si se ha roto prácticamente se puede anular.

 La segunda alternativa es la terapia “endovascular”, la que mediante una sonda de angiografía instalada a nivel de la ingle y con micro-catéteres va a introducir pequeños filamentos (“coils”) de titanio en el aneurisma para evitar que la sangre circule por su interior.

Ambos tratamientos ofrecen ventajas y desventajas que se deben analizar en cada paciente. En muchos casos, sólo será posible plantear una de estas 2 alternativas (por el tipo de aneurisma, las características del paciente, etc.), mientras que en otras se deberá decidir entre las 2 terapias basándose en la disponibilidad de los tratamientos, la experiencia de los equipos tratantes y la decisión informada del paciente y sus familiares. Por esto, los médicos especialistas deben explicar detalladamente las alternativas de tratamiento, sus ventajas y posibles complicaciones en cada tipo particular de aneurisma. Todos los tratamientos tiene riesgos y en estos casos pueden ser mayores (especialmente en los aneurismas rotos), sin embargo la gravedad potencial de estas malformaciones (cuando se rompen) hacen necesaria en la mayoría de los casos la toma de una actitud pro-activa para resolver lo antes posible el problema.




¿Cuál es el pronóstico de los aneurismas cerebrales y las posibles secuelas?

El pronóstico de un aneurisma cerebral varía enormemente dependiendo de si es un aneurisma roto o no roto, de manera tal que podemos decir que son 2 enfermedades diferentes.
En el aneurisma donde se tiene la ventaja de detectarlo antes de que se rompa (aneurisma no roto), una vez definido el tratamiento y realizado adecuadamente por el equipo de especialistas y sub-especialistas en neurocirugía vascular y endovascular, el pronóstico es excelente y se puede considerar como una persona normal en el caso de no tener complicaciones. En general las hospitalizaciones para el tratamiento son breves (2 a 7 días), con post-operatorios bien tolerados. Aunque existen excepciones y complicaciones naturales a todo procedimiento médico, afortunadamente hoy en día los tratamientos micro-quirúrgico y endovascular ofrecen resultados muy
satisfactorios en manos experimentadas que hacen aconsejable, en la gran mayoría de los casos, realizar el tratamiento a la brevedad a penas detectado el aneurisma cerebral.

En los aneurismas rotos el cuadro es muy diferente. Como ya dijimos, la sola rotura y posterior hemorragia produce el fallecimiento inmediato de un porcentaje no menor de los pacientes (15% a 20%). De los pacientes restantes, al menos un 50% tendrán complicaciones y eventuales secuelas importantes producto de la hemorragia y los procesos asociados a ella (hidrocefalia; espasmo de las arterias; infartos cerebrales; complicaciones generales infecciosas; etc.), independiente del tratamiento del aneurisma mismo. Una vez que un aneurisma se ha roto, es muy probable que se vuelva a romper dentro de los primeros días después de la primera hemorragia, siendo este re-sangrado altamente letal (sobre el 80% de mortalidad). El plantear una cirugía o una terapia endovascular dependerá ahora no sólo del tipo de aneurisma sino de las condiciones generales del paciente, debiendo a veces esperar varios días (hasta 14 o más) para poder plantearlas. En ese período de espera “obligatoria” para ciertos pacientes, algunos re-sangrarán, complicando aún más la situación. Sin embargo y pese a todo esto, muchos pacientes logran ser tratados de sus aneurismas rotos y volver a una vida funcional y autovalente, por lo que en cada caso se deben agotar los recursos y actuar con la mayor rapidez que sean posibles.

¿Qué especialistas tratan los aneurismas cerebrales?

Hoy en día los aneurismas cerebrales son manejados por un  equipo multidisciplinario para obtener los mejores rendimientos y resultados, estando entre ellos: neurocirujanos vasculares; neurólogos; neurorradiólogos intervencionistas y médicos intensivistas. Se debe decidir en conjunto cuál de las alternativas de diagnóstico y tratamiento es la más adecuada teniendo en cuenta su eficiencia, efectividad y riesgos, así como su disponibilidad en casos de urgencia (aneurismas rotos). Es sumamente importante en todo esto la opinión y consentimiento del paciente y sus familiares o apoderados, ya que es sólo tras una amplia información que se toma una decisión terapéutica en conjunto con el equipo médico tratante (consentimiento debidamente informado).

Dr. Francisco Jarufe Yoma
Neurocirujano NeuroMed®

Consultas y contacto: info@neuromed.cl


Artículos específicos sobre los diversos tipos de aneurismas cerebrales y sus tratamientos serán publicados próximamente. Envíenos sugerencias para que desarrollemos temas de su interés a nuestros correos electrónicos.


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